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Artículos, Publicaciones
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domingo, 14 de febrero de 2010 |
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Eneatipo Nueve: el mediador, el pacificador, el conciliador
Centro: Instintivo
Pasión: Pereza, acidia
Fijación: Indolencia
Visión de sí mismo: “Yo en paz”
Estructura de temor (lo que evita): Conflicto
Estructura de deseo: Sentirse en paz
Trampa o justificación: Tranquilidad
Mecanismo de defensa: Narcotización
Virtud: Acción, Diligencia
Otros descriptores: Inercia psicológica, sobreadaptación, resignación, generosidad, tolerancia, poco interés por sobresalir, descuido personal, propensión a hábitos robóticos, distracción, amistosa sociabilidad.Su aspecto es tranquilo, sencillo, habitable, acogedor, a veces desaliñado y desordenado.No se distinguen precisamente por vestir a la última moda; la ropa no tiene excesiva importancia para ellos. Visten de manera informal y cómoda y son más bien conservadores en cuanto al estilo y a los coloresSon personas receptivas a su ambiente y minimizan su propia presencia. Cuando sanos a menudo son afectuosos, modestos y confiados. En su estado más bajo pueden ser tercos, perezosos y muertos de alma.Las personalidad Nueve es indolente en todo lo referente a su ser y a su esencia, y en general hacia todos los asuntos importantes. Por contraste, pueden ser superactivas en minucias y temas de poca importancia. Esta superactividad es su forma peculiar de evitar enfrentarse a temas más profundos y de mayor relevancia.La tranquilidad, la paz, el orden y el descanso son objetivos claros para el Nueve. Su ideal sería vivir en una especie de Nirvana.Para lograr este estado de quietud interior, lo que hacen es trivializar muchas cosas que para otras personas parecen importantes y vitales. Centran su interés en muy pocas cosas, evitando interferencias en su tranquilidad.El Eneatipo Nueve en su afán de evitar los conflictos, hace la vista gorda a cualquier cosa que amenace su paz...aunque esto implique perder la propia conciencia de su ser y volverse ciego para sí mismo.La pereza del Nueve, es en realidad, una "Pereza de espíritu", un "Olvido de Si" que le hace anteponer las necesidades de los demás a las suyas propias diciendo "SI" cuando en realidad quieren decir "NO". Para ellos, ser aceptados por los demás y fusionarse con ellos, ya sea a nivel de pareja, de familia o de amigos, es lo más importante. Ellos viven las alegrías y las penas de los demás como si fueran las suyas propias No se sienten importantes para sí mismos. Tienden a tener una autoestima bastante baja, infravalorándose en exceso.Su inercia natural se acentúa cuando están dominados por su pasión, la pereza o la indolencia, y se hacen aún más pasivos y pasotas, siempre buscando el descanso. Procuran no gastar energía inútilmente.Huyen del conflicto y del esfuerzo. Evitan y reprimen todo conflicto exterior o interior; es su manera de mantenerse en paz y en calma (realmente es un estado de pseudo-armonía y falsa paz, pues muchas veces existen realmente conflictos que han de ser enfrentados).Su mecanismo de defensa es la “narcotización” como forma de anestesiarse contra los posibles problemas y conflictos del mundo. Esta “narcotización” significa el ocupar su tiempo en actividades superfluas que los mantengan distraídos, como el hacerse adictos a la televisión, hacer crucigramas, y cosas por el estilo… mientras otras más importantes quedan desatendidas. Suelen ser bastante despistados y distraídos, perdiendo el hilo de la conversación y no recordando las cosas. Se desconectan “colgándose” mentalmente (lo que se llama vulgarmente “estar en babia”), no enterándose de lo que se dice o de lo que sucede a su alrededor.Los Nueve tienen desde pequeños una sensación de que son algo así como invisibles y de que el mundo gira igualmente de no existir ellos. Es por eso que interpretan el papel de "Nadie Especial", con poco para ofrecer. Muchas veces son incapaces de hacerse valer, de poner limites (suelen ser victimas de gente abusiva), de defenderse y de establecer prioridades.Muchos Nueves se sintieron ignorados durante su infancia; ya sea porque sus opiniones no eran tenidas en cuenta, o porque sus hermanos los eclipsaban (muchos provienen de familias numerosas), aprendieron a anestesiar sus necesidades e incluso a olvidarse de sí mismos. De ahí que a menudo se fusionen con los deseos de los demás y los sienta como propios.No obstante, debajo de toda esa calma y apatía aparente, se encuentra una gran furia reprimida y, a veces, los Nueve estallan explosivamente para luego avergonzarse y más tarde volver a su letargo habitual como si nada hubiera sucedido.Su tono de voz es sereno, reflexivo y libre de aquellas emociones que podrían agrietar las relaciones; aunque también pueden llegar a resultar monótonos y faltos de entusiasmo y de expresividad. A menudo se comunican por medio del humor lo cual los hace muy atractivos.Suele hablar de generalidades, sin detallar ni especificar, no resaltando la importancia de unos asuntos sobre otros a la hora de exponer un tema. Puede llegar a ser un estilo plano y algo apático.Su deseo más profundo es llegar a la unión con la otra persona, y su temor más profundo es la separación de esa persona.Su virtud es la acción, la diligencia.El itinerario de crecimiento está vinculado a la capacidad de desarrollo de la virtud de la diligencia, que se cultiva con actitudes como: asumir responsabilidad por dones recibidos; motivarse y apretar algo más el acelerador; afirmar el propio valor y dignidad; encauzar la agresividad; expresar opiniones propias y afrontar conflictos; establecer límites y plazos para la realización de proyectos; aprender a centrar la atención tomando la iniciativa, estableciendo prioridades y tomando decisiones; reconocer cuando las opiniones personales están siendo reprimidas; aprender a establecer límites de tiempo y dedicación cuando la atención se desvíe hacia lo superfluo; concentrarse en el siguiente paso inmediato, en lugar de en el objetivo final. El objetivo final parecerá demasiado grande para manejarlo.
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Modificado el ( lunes, 15 de febrero de 2010 )
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sábado, 13 de febrero de 2010 |
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Este eneatipo se reconoce por ser una persona muy alegre, viajero, al que gusta contar chistes, estar en todas la fiestas, comidas o eventos, siempre buscando emoción, variedad, con muchos planes al mismo tiempo, con una incansable condición de hablar y hablar sin cesar, evitando todo el tiempo aburrirse, muy juguetón, impulsivo y agresivo. Nunca nada es suficiente para él. Su actividad mental es incansable.
Es un extraordinario vendedor porque contagia su optimismo y alegría a los demás. Conquistan a la gente que desea sentirse igual que ellos. Muy sociable, anda siempre rodeado de gente. Cuando te habla de un tema parece un experto y lo sorprendente es que ¡parece experto en todo!
Como viaja y festeja regularmente gasta más dinero del que debería, porque le atrae lo que le promete una satisfacción inmediata, sin considerar el precio de sus impulsos, ya que sigue la máxima “disfruta ahora y paga después”. Por eso de que “sólo se vive una vez” tiende a involucrarse en excesos.
En un punto de desintegración se ve involucrado en adicciones graves y de larga duración, sintomatología exagerada, estados eufóricos, mucha ansiedad y reacciones muy infantiles; cambios de humor, depresión y hasta pánico o miedo paralizante. Se pueden volver mitómanos.
Tiene un agudo y picante sentido del humor, tendiendo a ridiculizar entre bromas.
Su mente viaja constantemente al futuro, muy dispersa, con ideas en búsqueda de nuevas y mejores experiencias y planes. Hace todo un escenario de lo que aparentemente llegará a ser. Evita el dolor a toda costa; aun en situaciones muy dolorosas encuentra forma de darle la vuelta y que parezca que a no le afecta.
Es un carácter que también llega a sentir continuamente frustración e impaciencia. Tiende a ser exigente, ansioso y desconfiado. Nada llega a satisfacerlo y aun cuando tiene compromisos no le importa desaparecer del mapa en el momento en que le convenga, haciéndose el “perdido”. Promete cumplir mas allá de lo que le es posible y si le reclamas responsabilidades te saca muchas excusas y hasta trata de hacerse la víctima “dando la vuelta a la tortilla”, adjudicándote a ti la responsabilidad que le corresponde.
En un estado de integración llegan a ser personas con mucha creatividad, capaces de planear a medio y largo plazo, alcanzando sus objetivos con una perspectiva más global de la situación.
Tiene un don especial para generar ideas desde aspectos que otros no perciben, aporta nuevos enfoques a los problemas, mantiene una actitud positiva y un sentido de la abundancia. En proceso de transformación permanece en contacto con la realidad mostrándose despierto, presente, conciente y agradecido.
Tiene una capacidad especial de ver lo espiritual en el mundo material, y de presentir un poco el futuro, dando la impresión de que poseen algo así como un sexto sentido.Su pasión es la gula “de emociones y experiencias” y su virtud es la moderación, la”templanza”.Un personaje típico mexicano de este eneatipo es Mario Moreno”cantinflas”.
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Modificado el ( lunes, 15 de febrero de 2010 )
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sábado, 13 de febrero de 2010 |
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Eneatipo Ocho: el cabecilla, el líder, el jefe, el mediador
Centro: Instintivo
Pasión: Lujuria
Fijación: Venganza
Mecanismo de defensa: Negación (especialmente del dolor)
Visión de sí mismo: “Yo puedo”
Estructura de temor (lo que evita): Debilidad
Estructura de deseo: Sentirse fuerte y salvador
Trampa o justificación: Justicia
Virtud: Inocencia
Otros descriptores: Actitud castigadora, rebeldía, dominación, insensibilidad, embaucamiento, cinismo, narcisismo, autonomía, predominio sensomotor, intimidación, afición al riesgo.
Personas que necesitan ser fuertes y prevalecer sobre las circunstancias. Estando sanos a menudo son poderosos, protectores y comprometidos con una causa. Degradados pueden ser destructivos, desmedidos y sádicos.Pueden haber vivido una infancia combativa, donde los fuertes eran respetados y los débiles no. Pueden haber sido castigados con dureza y por eso crecieron con la idea de que eran causa de dificultad para su familia. Aprendieron a protegerse llegando a desarrollar una exquisita sensibilidad para las intenciones negativas de los demás. Se ven a sí mismos como protectores; como escudo de sus amigos y de los inocentes, mientras luchan contra condiciones injustas.El amor, generalmente, se expresa a través de la protección y no mediante manifestaciones de ternura.
El asunto central es el control. Prefieren ocupar una posición de mando, ejercer poder sobre la situación y mantener el control de la misma.
El poder suele ser verificado, presionando los puntos más vulnerables de las personas y observando sus reacciones. El Ocho considera que la verdad siempre surge durante una disputa.La sólida coraza de un Ocho protege el corazón de un niño dependiente, prematuramente expuesto a circunstancias adversas. Los Ocho desconfían profundamente de las imágenes ambiguas, los mensajes ambivalentes, ya que su visión del mundo parte de la premisa de que los fuertes triunfan y los débiles fracasan.
Son embaucadores y manipuladores. Buscan el reto. Poseen un gran sentido de la justicia y una gran sensibilidad para la injusticia. Se sienten viviendo en un mundo hostil e injusto para con ellos. Ante cualquier cosa o palabra que ellos experimentan como injusta, su reacción inmediata, instintiva – incluso antes de que pueda intervenir la razón – es vengativa o de represalia.
Ellos no experimentan esta reacción como vengativa, sino como respuesta justa a la injusticia que acaban de sufrir. “La mejor defensa es un buen ataque” define la actitud de la personalidad Ocho.
La venganza del Eneatipo Ocho es más bien una venganza a largo plazo, en la que el individuo se toma la justicia por su mano en respuesta al dolor, la humillación y la impotencia que sintió en su primera infancia. Es como si quisiera cambiar los papeles en el mundo, y después de haber sufrido frustración o humillación para placer de otros, hubiera determinado que ahora es su turno de obtener placer, aunque eso conlleve dolor para otros. Viven a la defensiva, siempre preparados para el contraataque.
Poseen una sensibilidad especial para detectar el engaño, la falsedad, lo fingido. Ante esto se sienten compulsivamente impulsados a desenmascarar y demoler. Así sienten que están haciendo justicia, dando a cada cual “su merecido”.
Suelen mostrar una fuerte oposición a la autoridad, así como un menosprecio de los valores impuestos por la educación tradicional. En virtud de ello, ser “malo” se convierte en la forma adecuada de ser.Suelen ser personas muy fuertes y de gran energía. Cuando se sienten negativos con ellos mismos, pueden ser peligrosos por su tendencia al autocastigo, que es otra forma de hacer justicia con ellos mismos.Se sienten poderosos. Para ellos, la fuerza y el poder es lo que cuenta. Son personas infatigables. Para ellos la solución de todos los conflictos y problemas reside en el poder. Pueden llegar a ser intimidadores.
Responden bien a los retos y dificultades. Parece que cuanto más difícil se pone la cosa, el Ocho tiene aún más fuerza.
Sienten pasión por los extremos, por el exceso y la intensidad. La moderación les parece algo de débiles; todo lo hacen intensamente: el deporte, el trabajar, el divertirse…Por dentro se sienten aburridos. Esto se debe a que reprimen algo muy suyo, pero que lo mantienen muy enterrado y escondido en su interior: una gran ternura y una gran sensibilidad, que reprimen por considerar síntomas de debilidad.Son personas crónicamente insatisfechas que desean y buscan constantemente hallar satisfacción; de ahí su pasión por el exceso y por la actividad. Huyen de la ternura, reprimiendo la expresión de su aspecto más vulnerable y sensible para mostrar ante los demás su “caparazón” de fuerte, duro, poderoso e invencible.
Sienten una dificultad especial en el acercamiento a los demás, en mostrarles afecto y cariño, pues estas expresiones de afecto también son interpretadas como debilidad.
Utiliza la negación como mecanismo de defensa. Es curioso comprobar la frecuencia y la rapidez con que un Ocho dice “NO”. Consiste en negar todo lo que ellos consideran su debilidad, que no es tal debilidad, como hemos visto, sino ternura y sensibilidad.Aunque detectan fácilmente cuándo otros les engañan, niegan que también ellos mismos sean capaces de engañar.Desperdicia energía castigándose a sí mismo y a los demás. Se castiga a sí mismo cuando experimenta su propia impotencia, haciendo aún más penoso tal descubrimiento. Y castiga a los demás impacientándose cuando éstos no responden a sus expectativas.En la comunicación con los demás, le gusta desenmascarar al otro, detectar sus incoherencias y hacérselas saber. Llega a ser exageradamente sincero y directo, no andándose con rodeos. Va al grano. Puede llegar a ser rudo, vulgar y hasta grosero y agresivo en sus expresiones. Es desmitificador. “Caiga quien caiga” a él le trae sin cuidado.
Su deseo más profundo es fiarse de sí mismo, ya que desconfía de todos, incluso de sí. Su temor más profundo es someterse a otros.
Para evolucionar, el Ocho deberá aprender a observar como las discusiones son utilizadas como forma de desarrollar la confianza; solicitar el establecimiento de un conjunto definido de reglas en la relación o en la terapia, al tiempo que reconocer el deseo de romper las reglas, una vez que han sido establecidas; percibir cuando exista el deseo de controlar o de crear dificultades, como una forma de distinguir quién es amigo y quién es enemigo; dejar que sean los demás los que inicien la acción; darse cuenta de que el sentimiento de aburrimiento es una máscara que oculta otras emociones; notar que los sentimientos reales generalmente comienzan a surgir con la depresión. Redefinir la depresión como un indicio de progreso; intentar desviar la atención del estilo “mi manera contra la tuya” hasta reconocer los múltiples matices de opinión intermedios; aprender a contar hasta diez antes de expresar la ira; reconocer el hábito de considerar que la causa de los problemas es ajena, en lugar de aceptar la participación propia; reconocer cuán difícil es admitir haberse equivocado.
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Modificado el ( lunes, 15 de febrero de 2010 )
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martes, 02 de febrero de 2010 |
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Eneatipo seis: el leal Personas que anticipan los peligros del mundo. Cuando sanos a menudo son valerosos, fieles y eficaces. Mientras que enfermos pueden ser cobardes, masoquistas y paranoicos. En general, suelen ser sociales y serviciales, tener muchos amigos, y gustar de bromas y chistes; les gusta agradar a los demás, siempre muy atentos y pensativos sobre lo que los demás piensan o imaginan que piensan de él. Regularmente buscan en lo racional una cierta certeza para salvar la incertidumbre.
Son soldadescos, de trabajos repetitivos, no encuentran mucha motivación para hacer cambios.
Muestran ambivalencia entre duda y certeza. Fieles creyentes y escépticos a la vez; les atrae la autoridad y aliarse a ella al mismo tiempo que desconfían de la misma, pudiendo llegar a mostrarse antiautoritarios y estar continuamente comprobando el nivel de apoyo. No les gusta tomar grandes decisiones pero tampoco que otra persona las tome por ellos. Viven en una ansiedad constante a causa de su mente, sumamente inquieta, que los aparta del momento presente, proyectando a menudo imágenes de temor. Los Seis son el estilo más explícitamente temeroso dentro del Eneagrama. Las personas con esta orientación están especialmente conscientes de los peligros de la vida y alertas a los riesgos que pueden acechar bajo las apariencias cotidianas. Tienen una orientación constante y profunda hacia a la seguridad. Regularmente se anticipan al mal.Temen al mundo, a que lo traicionen; toman demasiada precaución hasta llegar a bloquearse; se inhiben y se paralizan.
El otro siempre es un enemigo al que hay que controlar, por eso es necesaria la autoridad, las normas, las jerarquías y los castigos.Aunque es una persona que se ve atrapada dentro de muchas dudas y temores, llegan a ser los aventureros mas atrevidos que existan con la intención de vencer el miedo.
Aunque no siempre siga las reglas le resulta importante conocerlas y prefiere hacer lo que se espera de el, antes de obrar por su cuenta, porque creen que valen o se sienten bien si hacen lo que se espera de ellos.Dependiendo de su inclinación llegan a ser reactivos y agresivos, siempre buscando una autoridad y siendo rebelde y antiautoritario.
Constantemente tienen problemas de dolores en la columna, dolores en el cuello y tensión fuerte en los hombros y les cuesta bastante relajar el cuerpo.
Su pasión es el miedo y su virtud es el valor. Los miembros del Eneatipo 6 aprendieron desde pequeños que el mundo es un lugar no solo peligroso, sino también imprevisible, que no se puede confiar en la gente porque siempre de una manera u otra te van a terminar traicionando, que en lo posible, siempre hay que tratar de acomodarse con "la Autoridad" y que siempre hay que estar preparado...no vaya a ser que se venga el Apocalipsis, así sin avisar. Este pensamiento vendría a ser como una sensación de que en cualquier momento el cielo se puede caer a pedazos, sin previo aviso.
Posiblemente de niño vivió en un entorno donde las cosas no estaban claras, cosas que no se hablaban, secretos, etc., y posiblemente sus padres lo impulsaban a realizar acciones imprevisibles, temerosas y desconcertantes para él, donde pudo haber mermado su confianza y seguridad en sí mismo. Su temor, básicamente, es no tener apoyo ni orientación, ser incapaz de sobrevivir.
Cuando llega a integrarse es cuando logra estar seguro y con confianza; descubre que interiormente tenía todo el apoyo que necesitaba y que buscaba afuera en otros, logrando ser libre, sabio, valiente e inteligente.
Hay dos tipos de Seis: Fóbico y Contrafóbico.
Cuando los Seis fóbicos se dan cuenta del peligro, se encogen. Pueden actuar cautelosamente, dóciles o ambivalentes para evitar el potencial ataque.
Cuando los Seis contrafóbicos se dan cuenta del peligro, a menudo lo provocan deliberadamente actuando de forma abierta y agresiva, deseando ocuparse del problema antes de que él se ocupe de ellos.
Los Seis fóbicos pueden ser encantadores, modestos y sumisos mientras que los contrafóbicos pueden parecer duros, desafiantes y pendencieros.
Algunos Seis son completamente fóbicos o contrafóbicos, pero en la mayoría de los casos se dan ambos aspectos en la misma persona, aunque siempre haya uno que destaque más sobre el otro.
Los Seis fóbicos, en su mejor estado, son constantes, leales e idealistas. Son obedientes pero de una manera voluntaria y dedicada. Comúnmente se encuentran comprometidos con un grupo, tradición o causa más allá de sí mismos. Cumplen sus promesas, trabajan arduamente y son amigos honorables y protectores.
Los Seis fóbicos sanos son a menudo corteses y diplomáticos. Ponen de buen humor a los demás y son bien vistos por sus discreción y principios. Son muy divertidos y tienen a menudo vivas imaginaciones.
Los Seis sanos manejan el poder con integridad y pueden ser líderes justos y dispuestos porque simpatizan con los desvalidos. Pueden afirmar su valor personal pero también quieren que dentro de su grupo otros consigan el reconocimiento. Generalmente los Seis sanos trabajarán hacia soluciones que beneficien al grupo y permitan ganar a todos.
Cuando los Seis fóbicos están menos sanos, pueden volverse más ciegamente obedientes al mismo tiempo que asumen menos responsabilidad personal. Podrían delegar su poder sutilmente hacia una autoridad externa y comenzar a idealizar a aquéllos que parecen más seguros de sí mismos. Los Seis establecen un trato inconsciente con su héroe, un trato que dice: Haré lo que usted quiere que haga si me protege del peligro. Los Seis se esconden entonces bajo un paraguas imaginario, prometiendo fidelidad a esta fuerza externa, creciendo adictos a la seguridad que este arreglo parece ofrecer. La sana capacidad del Seis para la profunda lealtad es un arma de doble filo cuando están menos sanos; a menudo leales a las personas incorrectas.
Cuando ceden su poder, los Seis fóbicos comienzan a preocuparse crónicamente y sentirse conscientemente desamparados. Para compensar, se vuelven cautos y cuidadosos, tratando de anticiparse a los motivos de los demás. Pueden intentar también controlar sus propios impulsos agresivos o fuertes, de modo que no se desvíen del papel sumiso que han estado de acuerdo en jugar. Podrían tener problemas en terminar aquello que empiezan al preocuparse sobre quién criticará el producto terminado. Pueden parecer amistosos, pero en el fondo ser pasivo-agresivos o emitir mensajes contradictorios dado que su enojo los atraviesa. Los Seis fóbicos también puede ponerse nerviosos, vacilantes, escépticos, tensos, indecisos y atarse al victimismo.
Cuando están profundamente enfermos los Seis fóbicos se confunden con el miedo y abiertamente dependen de otros. Podrían entregar su vida al trabajo, volviéndose serviles esclavos de un trabajo o un jefe. Podrían actuar como débiles perdedores, impotentes y aún así demandar mimos de los amigos, tiranizando a los demás con su impotencia; poniendo estrechos y estrictos limites a lo que serían capaces de intentar o de arriesgarse. Los Seis fóbicos muy enfermos evitan los desafíos, crónicamente catastróficos pueden perseguir a aquellos que se desvían de las normas. También pueden ser pusilánimes, legalistas, pequeños, intolerantes, melodramáticos y dogmáticos.
Los Seis contrafóbicos en su mejor momento son a menudo valerosos, tomarán el tigre por la cola y jalaran de él. Pueden ser físicamente aventureros, muy experimentados y pueden tener un gusto real por vivir. Su misión subyacente es servir a la tradición avivándola. Se consideran jugadores del equipo que ofrecen alternativas útiles, usando lo viejo como un trampolín a lo nuevo. Con este propósito, pueden ser enérgicos, honrados, asertivos y tienen muchas y muy buenas ideas.
La capacidad del Seis de mirar más allá de las apariencias y cuestionar los supuestos los conduce profundamente a un punto de vista único. La expresión artística es atractiva como una afirmación del centro de su poder y como una forma de resolver un sentido general de turbación.
Los Seis contrafóbicos menos sanos tienen a menudo una calidad afilada, inquieta. Algunos encauzan sus energías en la actividad física; disfrutan los deportes y tienden a ser más abiertamente competitivos que los Seis fóbicos. Los contrafóbicos tienden a esconder sus inseguridades con máscaras frías o duras. El meollo del desafío físico es trascender el miedo enfrentando el peligro. En lugar de estar pasivamente asustados enfrentan los riesgos. Si los Seis fóbicos se entregan a la seguridad, entonces los Seis contrafóbicos se entregan a la inseguridad. Son a menudo desafiantes o rebeldes con la autoridad y habitualmente encuentran contraejemplos a cualquier cosa que otros afirman. A pesar de esta actitud, son a menudo leales obreros y muy idealistas.
Pueden sentir más agudamente que otros que el mundo esta injustamente polarizado en contra suya; algunos tienen una cualidad de enfurecerse, sobre todo cuando hablan acerca de los gobiernos y las estructuras de poder. Muchos de ellos son irónicamente divertidos y buenos en la sátira. Sin embargo, estando inseguros, su humor puede ser mordaz.
Cuando se encuentran profundamente enfermos, los Seis contrafóbicos pueden ser agresivos, inestables e insensatamente intransigentes. Para sofocar sus miedos internos utilizan compulsivamente la acción y son proclives a tomar decisiones incorrectas. También pueden ser estérilmente hiperactivos así como paranoicos, inculpadores, conflictivos y rencorosos. Algunos contrafóbicos alimentan sus odios y pueden ser agresivamente groseros o incluso peligrosos. Cuando enardecidos pueden adoptar un guardia de tipo mental.Los Seis contrafóbicos profundamente enfermos generalmente actúan mucho peor que aquellas autoridades a las ellos mismos acusan de abusar del poder.
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Modificado el ( lunes, 15 de febrero de 2010 )
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viernes, 29 de enero de 2010 |
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Personas que viven principalmente en su imaginación y sentimientos. Pueden ser artísticos, vinculados e inspiradores o quejumbrosos, elitistas y negativos.
Románticos, sensibles, emotivos, intensos, dramáticos, trágicos, estéticos, demandantes, ciclotímicos, actitud de “Pobre de Mí”, negativos, fantasiosos, competitivos, quejumbrosos, rencorosos, snobs, incomprendidos, sensación de ser diferentes, críticos mordaces…
Suelen ser personas de una gran sensibilidad y mucha creatividad como artistas, pintores, músicos, literatos etc.
Es el típico idealista soñador que se complace en crear un mundo irreal de fantasía y de ilusión.La auto-expresión y la búsqueda del conocimiento de sí mismo son las prioridades más elevadas para las personas con este estilo. En un buen nivel de integración es muy seguro de si mismo, abierto, sensible, con una gran fortaleza emocional y capaz de grandes logros creativos; mientras que en un nivel bajo de integración tiende a ser depresivo, autocompasivo, melancólico y a vivir grandes dramas y tragedias; se culpabiliza fácilmente, se vuelve introvertido y considera que los demás no lo comprenden. Es muy temperamental. En su rostro llega a detectarse una mezcla de alegría y de dolor al mismo tiempo. Para ellos es muy importante ser especiales, nunca mediocres; ser únicos, auténticos, originales y casi divinos; entenderse ellos a sí mismos. Evitan ser como el común de los mortales.
Les gusta destacar, ser notorios. Ostentan cierta actitud aristocrática, por lo que se les ha llamado "aristócratas en el exilio". Tienen un incentivo inconsciente al crear su mundo fantasioso de ilusiones, un mundo irreal para no enfrentar la problemática que se les presente. Les parece que lo cotidiano es demasiado simple y carente de importancia. Sus temores principalmente se enfocan en cualquier carencia o defecto, en no ser “normales”, no ser importantes: ni mandar ni ser mandados.
Su defecto fundamental es su apego al sufrimiento y la utilización de este para atraer la atención, como así también una mala imagen de sí mismos y una orientación a la frustración, la cual se desprende de la tendencia natural del Cuatro a establecer comparaciones envidiosas. Su pasión es la envidia, entendiéndose como tal el deseo de emular el fluir natural de las emociones de que gozan la mayoría de los individuos. La actitud de la envidia implica dos cosas: una es desear lo que uno no tiene y la otra es desear ser quien uno no es. Y por supuesto, a ellos lo que NO TIENEN les resulta siempre mucho más atractivo que lo que tienen.
En los Cuatro, la envidia recorre toda una variada gama de matices, desde desear culposamente lo que el otro tiene a una abierta envidia decapitadora (“¡Ojalá la casa se les prenda fuego y mueran todos adentro; ahí verán para que les servía su hermosa casa!”).
Es por eso que el Cuatro vive siempre pegado a lo inalcanzable y si, de casualidad, alguna vez lo alcanza… ya deja de ser un objeto de deseo.
Este Eneatipo vive pues en un perpetuo estado de insatisfacción, con un vacío que nada ni nadie puede llenar. Están apegados a su sufrimiento y a su melancolía porque de esta manera siguen en contacto con ese “objeto perdido”. Una de sus fijaciones es precisamente la melancolía, la nostalgia, el anhelo…. melancolía que se traduce en una “dulce” tristeza vaga, profunda y permanente; una tendencia a quedarse apegado al pasado, anhelando lo que alguna vez estuvo y ya no está más. Tienden a sentirse rechazados e incomprendidos, solos y abandonados, discriminados y con una sensación interior de desconexión y alejamiento de los demás.Es como una profunda “negrura” interior en la que la vida cotidiana parece insoportable y los problemas imposibles de solucionar. La experiencia que ellos tienen sobre sí mismos es la de un barco que ha sido arrancado de su amarre por una tormenta y navega a la deriva. Al igual que en los Dos, el foco del Eneatipo Cuatro está puesto en las relaciones. En el caso del Cuatro, estas suelen ser tensas, tormentosas, difíciles y suelen incluir problemas y frustraciones, ya que si hay algo que caracteriza al Cuatro es su INTENSIDAD EMOCIONAL. Los Cuatro sienten todo profundamente y son “los reyes y reinas del drama”. Poseen hambre de amor y una voracidad que crea una atmósfera de remolino y turbulencia, un “tsunami” de emociones. Están convencidos de que cuanto más dolor, más vida y más amor; y de que nadie sufre más que ellos, por lo que pueden llegar a hacer una tragedia de un incidente menor. Lo que a los demás les parecería una exageración emocionalmente hablando, para ellos es la realidad de todos los días.Los Cuatro ven al otro como a alguien que tiene algo que ellos no tienen. Sienten que la situación de ellos con respecto a la de los demás nunca es justa y anhelan que las cosas sean diferentes. También ven a los demás como a alguien que inevitablemente los abandonará tarde o temprano, y eso les crea un hondo sufrimiento. Suelen ser quejosos y demandantes del otro. Sienten que como han sufrido mucho y han tenido tantas carencias, el mundo está en deuda con ellos y debe satisfacerle todos sus caprichos. Tienen la creencia muy arraigada de tener un derecho que reclamar. En su afán de dar lástima para conseguir amor, el Eneatipo Cuatro vive la vida como una gran tragedia griega, en la cual a él le tocó representar el papel de una sufriente víctima de las circunstancias, de la vida, de la gente y sobretodo, de su infatuoso destino. También tienen la tendencia a culpar a los demás de sus problemas (y por lo mal que los trató la vida). Se ven a sí mismos como víctimas.Otros adoptan una actitud de “Primma Donna”, dando la imagen de superioridad y endiosamiento, aunque por dentro se sientan socialmente inseguros y temerosos de no ser amados y aceptados.
Algunos parecen maniacos, exultantes e hiperactivos. Es la actitud de “Divos”, de superioridad respecto a los demás que los aleja de la tan temida vulgaridad “Antes muertos que sencillos”.
Se inclinan hacia el vicio de la vanagloria y llegan a considerar su extrema sensibilidad como una gran virtud, cuando en realidad su mayor virtud sería el alcanzar la ecuanimidad. Pueden llegar a parecer hostiles y a odiar fácil y profundamente más allá de lo común.En su búsqueda intensa de originalidad tienden a llevar vestimentas o combinaciones de ropa, zapatos y accesorios que destacan sobre la mayoría, creyendo que es con buen gusto. Así mismo revolucionan el arte o la artesanía con resultados sorprendentes, como las muestras que nos ofrecen los diseñadores de moda. Cuando se integra, este Eneatipo se vuelve autodisciplinado, actúa con objetividad al mismo tiempo que con sentimiento; ya no piensa que es un ser especial, ni siente la necesidad de ser indulgente consigo mismo o diferente en nada, y por lo tanto puede comprometerse activamente con el mundo y descubrir en sí mismo la autenticidad. En cambio, cuando llega a desintegrarse se desespera porque nunca se realiza a sí mismo ni realiza sus sueños, se vuelve dependiente de otros para que cuiden de él y ya no puede desenvolverse por si mismo.
También se le conoce como individualista porque en todo quiere poner su sello personal, sus proyectos individuales, su sufrimiento en soledad, su sentimiento de desvalorización. Los Cuatros practican naturalmente la sinestesia, una mezcla crónica de sensaciones que los conducen a intensas reacciones multiniveles. Un Cuatro ingresando a una nueva situación podría ver algo que dispara una imagen mental que, a su vez, evoca un sentimiento que le recuerda entonces una canción; que activa más imágenes que despiertan más olores, sabores, sentimientos y así sucesivamente. Los humores y sentimientos del Cuatro pueden correr juntos como una acuarela bajo la lluvia, produciendo una calidoscópica mezcla de impresiones en reacción a los eventos inclusive más insignificantes.
Los Cuatros valoran la estética lo mismo que se armonizan con la naturaleza trágica de la existencia. Cuando sanos, las personas con este estilo trabajan para transmutar el dolor de la vida en algo significativo, a través del trabajo creativo en todas sus expresiones.La riqueza sensitiva del Cuatro es como la materia prima de la creatividad. Los Cuatros sanos encuentran salidas creativas que les permiten expresar su intensa vida interna. Son diestros en articular la experiencia subjetiva y pueden ser finos maestros o psicoterapeutas. También pueden ser amigos empáticos de los malos tiempos, capaces de entender los dilemas de otros y sobre todo dispuestos a escuchar al dolor de un amigo. Algunos personajes mexicanos típicos de este eneatipo serían Frida Kalho, Pita Amor y Octavio Paz.
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Modificado el ( jueves, 01 de julio de 2010 )
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