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domingo, 14 de febrero de 2010 |
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Eneatipo Nueve: el mediador, el pacificador, el conciliador
Centro: Instintivo
Pasión: Pereza, acidia
Fijación: Indolencia
Visión de sí mismo: “Yo en paz”
Estructura de temor (lo que evita): Conflicto
Estructura de deseo: Sentirse en paz
Trampa o justificación: Tranquilidad
Mecanismo de defensa: Narcotización
Virtud: Acción, Diligencia
Otros descriptores: Inercia psicológica, sobreadaptación, resignación, generosidad, tolerancia, poco interés por sobresalir, descuido personal, propensión a hábitos robóticos, distracción, amistosa sociabilidad.Su aspecto es tranquilo, sencillo, habitable, acogedor, a veces desaliñado y desordenado.No se distinguen precisamente por vestir a la última moda; la ropa no tiene excesiva importancia para ellos. Visten de manera informal y cómoda y son más bien conservadores en cuanto al estilo y a los coloresSon personas receptivas a su ambiente y minimizan su propia presencia. Cuando sanos a menudo son afectuosos, modestos y confiados. En su estado más bajo pueden ser tercos, perezosos y muertos de alma.Las personalidad Nueve es indolente en todo lo referente a su ser y a su esencia, y en general hacia todos los asuntos importantes. Por contraste, pueden ser superactivas en minucias y temas de poca importancia. Esta superactividad es su forma peculiar de evitar enfrentarse a temas más profundos y de mayor relevancia.La tranquilidad, la paz, el orden y el descanso son objetivos claros para el Nueve. Su ideal sería vivir en una especie de Nirvana.Para lograr este estado de quietud interior, lo que hacen es trivializar muchas cosas que para otras personas parecen importantes y vitales. Centran su interés en muy pocas cosas, evitando interferencias en su tranquilidad.El Eneatipo Nueve en su afán de evitar los conflictos, hace la vista gorda a cualquier cosa que amenace su paz...aunque esto implique perder la propia conciencia de su ser y volverse ciego para sí mismo.La pereza del Nueve, es en realidad, una "Pereza de espíritu", un "Olvido de Si" que le hace anteponer las necesidades de los demás a las suyas propias diciendo "SI" cuando en realidad quieren decir "NO". Para ellos, ser aceptados por los demás y fusionarse con ellos, ya sea a nivel de pareja, de familia o de amigos, es lo más importante. Ellos viven las alegrías y las penas de los demás como si fueran las suyas propias No se sienten importantes para sí mismos. Tienden a tener una autoestima bastante baja, infravalorándose en exceso.Su inercia natural se acentúa cuando están dominados por su pasión, la pereza o la indolencia, y se hacen aún más pasivos y pasotas, siempre buscando el descanso. Procuran no gastar energía inútilmente.Huyen del conflicto y del esfuerzo. Evitan y reprimen todo conflicto exterior o interior; es su manera de mantenerse en paz y en calma (realmente es un estado de pseudo-armonía y falsa paz, pues muchas veces existen realmente conflictos que han de ser enfrentados).Su mecanismo de defensa es la “narcotización” como forma de anestesiarse contra los posibles problemas y conflictos del mundo. Esta “narcotización” significa el ocupar su tiempo en actividades superfluas que los mantengan distraídos, como el hacerse adictos a la televisión, hacer crucigramas, y cosas por el estilo… mientras otras más importantes quedan desatendidas. Suelen ser bastante despistados y distraídos, perdiendo el hilo de la conversación y no recordando las cosas. Se desconectan “colgándose” mentalmente (lo que se llama vulgarmente “estar en babia”), no enterándose de lo que se dice o de lo que sucede a su alrededor.Los Nueve tienen desde pequeños una sensación de que son algo así como invisibles y de que el mundo gira igualmente de no existir ellos. Es por eso que interpretan el papel de "Nadie Especial", con poco para ofrecer. Muchas veces son incapaces de hacerse valer, de poner limites (suelen ser victimas de gente abusiva), de defenderse y de establecer prioridades.Muchos Nueves se sintieron ignorados durante su infancia; ya sea porque sus opiniones no eran tenidas en cuenta, o porque sus hermanos los eclipsaban (muchos provienen de familias numerosas), aprendieron a anestesiar sus necesidades e incluso a olvidarse de sí mismos. De ahí que a menudo se fusionen con los deseos de los demás y los sienta como propios.No obstante, debajo de toda esa calma y apatía aparente, se encuentra una gran furia reprimida y, a veces, los Nueve estallan explosivamente para luego avergonzarse y más tarde volver a su letargo habitual como si nada hubiera sucedido.Su tono de voz es sereno, reflexivo y libre de aquellas emociones que podrían agrietar las relaciones; aunque también pueden llegar a resultar monótonos y faltos de entusiasmo y de expresividad. A menudo se comunican por medio del humor lo cual los hace muy atractivos.Suele hablar de generalidades, sin detallar ni especificar, no resaltando la importancia de unos asuntos sobre otros a la hora de exponer un tema. Puede llegar a ser un estilo plano y algo apático.Su deseo más profundo es llegar a la unión con la otra persona, y su temor más profundo es la separación de esa persona.Su virtud es la acción, la diligencia.El itinerario de crecimiento está vinculado a la capacidad de desarrollo de la virtud de la diligencia, que se cultiva con actitudes como: asumir responsabilidad por dones recibidos; motivarse y apretar algo más el acelerador; afirmar el propio valor y dignidad; encauzar la agresividad; expresar opiniones propias y afrontar conflictos; establecer límites y plazos para la realización de proyectos; aprender a centrar la atención tomando la iniciativa, estableciendo prioridades y tomando decisiones; reconocer cuando las opiniones personales están siendo reprimidas; aprender a establecer límites de tiempo y dedicación cuando la atención se desvíe hacia lo superfluo; concentrarse en el siguiente paso inmediato, en lugar de en el objetivo final. El objetivo final parecerá demasiado grande para manejarlo.
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Modificado el ( lunes, 15 de febrero de 2010 )
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